Hace más de dos mil años que surgió la preocupación por una buena alineación de los dientes. Hipócrates, padre de la medicina, ya decía lo siguiente al respecto, 400 años antes de nuestra era: “si los dientes […] son desviados o desplazados, es preciso […] unirnos el uno con el otro […] con un hilo de oro, preferentemente”.

Sin embargo, él no fue el primero en preocuparse por una buena alineación de los dientes; ni en estudiar higiene bucodental y asuntos relacionados. En el Antiguo Egipto, hacia el año 1600 a.C., los faraones buscaban lucir una sonrisa perfecta. En esta época, se usaban cuerdas fabricadas con tripa de gato como brackets.

Evolución de los brackets

Los etruscos, entre el 770 y el 270 a.C. aproximadamente, colocaban puentes de oro en las bocas de los fallecidos. Al parecer, la sonrisa perfecta también les preocupaba en el más allá.

Más tarde, Aulo Cornelio Celso, en el 50 a.C., fue uno de los médicos más célebres de la antigua Roma. Su aportación para la alineación de los dientes, sin embargo, no gozaba de delicadeza, precisamente. Su propuesta fue que, cuando creciera un diente definitivo en la boca de un niño, si el de leche aún no se había caído, había que empujarlo con el dedo hasta que lo hiciera. Después, había que seguir empujando el diente definitivo hasta que se colocara correctamente.

En 1728, Pierre Fauchard, considerado hoy en día como el padre de la odontología, creó los primeros apoyos modernos, construidos a partir de una piedra de metal precioso en forma de herradura, que estaba sujeta por lino o hilos de seda.

A principios del S.XX, se empezó a popularizar el concepto de “brackets”. Para fabricarlos, se empleaba oro de 14 ó 18 kilates, pero todavía había dentistas que seguían prefiriendo los de madera o marfil.

Hoy en día…

El 1997, apareció una revolución en el mercado: el sistema que permitía al paciente ponerse y quitarse los aparatos siempre que quisiera. Triunfó por ser estético, discreto y cómodo. Por ello, actualmente lo usan más de 45 millones de personas.

Además, mientras que hace algunos años se consideraba que la ortodoncia sólo era para niños o adolescentes, ya no es necesario estudiar higiene bucodental para empezar a descubrir que los adultos también los pueden llevar. De hecho, cada vez se ve a más personas de más de 18 años corrigiendo la alineación de su dentadura, especialmente, gracias a los últimos avances que permiten retirar y esconder la ortodoncia sin problemas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *